jueves, 12 de marzo de 2009

Poemas -Oliverio Girondo-


Gabriel Oliverio Girondo

12


Se miran, se presienten, se desean, se acarician, se besan, se desnudan, se respiran, se acuestan, se olfatean, se penetran, se chupan, se demudan, se adormecen, despiertan, se iluminan, se codician, se palpan, se fascinan, se mastican, se gustan, se babean, se confunden, se acoplan, se disgregan, se aletargan, fallecen, se reintegran, se distienden, se enarcan, se menean, se retuercen, se estiran, se caldean, se estrangunlan, se aprietan, se estremecen, se tantean, se juntan, desfallecen, se repelen, se enervan, se apetecen, se acometen, se enlazan, se entrechocan, se agazapan, se apresan, se dislocan, se perforan, se incrustan, se acribillan, se remachan, se injertan, se atornillan, se desmayan, reviven, resplandecen, se contemplan, se inflaman, se enloquecen, se derriten, se sueldan, se calcinan, se desgarran, se muerden, se asesinan, resucitan, se buscan, se refriegan, se rehúyen, se evaden y se entregan.


SIESTA


Un zumbido de moscas anestesia la aldea.El sol unta con fósforo el frente de las casas,y en el cauce reseco de las calles que sueñandeambula un blanco espectro vestido de caballo.Penden de los balcones racimos de glicinasque agravan el aliento sepulcral de los patiosal insinuar la duda de que acaso estén muertoslos hombres y los niños que duermen en el suelo.La bondad soñolienta que trasudan las cosasse expresa en las pupilas de un burro que trabajay en las ubres de madre de las cabras que pasancon un son de cencerros que, al diluirse en la tarde,no se sabe si aún suena o ya es sólo un recuerdo¡Es tan real el paisaje que parece fingido!


¿DÓNDE?


¿Me extravié en la fiebre?¿Detrás de las sonrisas?¿Entre los alfileres?¿En la duda?¿En el rezo?¿En medio de la herrumbre?¿Asombrado a la angustia,al engaño,a lo verde?No estaba junto al llanto,junto a lo despiadado,por encima del asco,adherido a la ausencia,mezclado a la ceniza,al horror,al delirio.No estaba con mi sombra,no estaba con mis gestos,más allá de las normas,más allá del misterio,en el fondo del sueño,del eco,del olvido.No estaba.¡Estoy seguro!No estaba.Me he perdido.

Poemas -Alfonsina Storni-


Alfonsina Storni



¡Adios!


Las cosas que mueren jamás resucitan, las cosas que mueren no tornan jamás. ¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda es polvo por siempre y por siempre será! Cuando los capullos caen de la rama dos veces seguidas no florecerán... ¡Las flores tronchadas por el viento impío se agotan por siempre, por siempre jamás! ¡Los días que fueron, los días perdidos, los días inertes ya no volverán! ¡Qué tristes las horas que se desgranaron bajo el aletazo de la soledad! ¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas, las sombras creadas por nuestra maldad! ¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas, las cosas celestes que así se nos van! ¡Corazón... silencia!... ¡Cúbrete de llagas!... ?de llagas infectas? ¡cúbrete de mal!... ¡Que todo el que llegue se muera al tocarte, corazón maldito que inquietas mi afán! ¡Adiós para siempre mis dulzuras todas! ¡Adiós mi alegría llena de bondad! ¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas, las cosas celestes que no vuelven más! ...

Indolencia


A pesar de mí misma te amo; eres tan vano como hermoso, y me dice, vigilante, el orgullo: «¿Para esto elegías? Gusto bajo es el tuyo; no te vendas a nada, ni a un perfil de romano» Y me dicta el deseo, tenebroso y pagano, de abrirte un ancho tajo por donde tu murmullo vital fuera colado... Sólo muerto mi arrullo más dulce te envolviera, buscando boca y mano. ?¿Salomé rediviva? ?Son más pobres mis gestos. Ya para cosas trágicas malos tiempos son éstos. Yo soy la que incompleta vive siempre su vida. Pues no pierde su línea por una fiesta griega y al acaso indeciso, ondulante, se pliega con los ojos lejanos y el alma distraída.

Golondrinas


Las dulces mensajeras de la tristeza son... son avecillas negras, negras como la noche. ¡Negras como el dolor! ¡Las dulces golondrinas que en invierno se van y que dejan el nido abandonado y solo para cruzar el mar! Cada vez que las veo siento un frío sutil... ¡Oh! ¡Negras avecillas, inquietas avecillas amantes de abril! ¡Oh! ¡Pobres golondrinas que se van a buscar como los emigrantes, a las tierras extrañas, la migaja de pan! ¡Golondrinas, llegaos! ¡Golondrinas, venid! ¡Venid primaverales, con las alas de luto llegaos hasta mí! Sostenedme en las alas... Sostenedme y cruzad de un volido tan sólo, eterno y más eterno la inmensidad del mar... ¿Sabéis cómo se viaja hasta el país del sol?... ¿Sabéis dónde se encuentra la eterna primavera, la fuente del amor?... ¡Llevadme, golondrinas! ¡Llevadme! ¡No temáis! Yo soy una bohemia, una pobre bohemia ¡Llevadme donde vais! ¿No sabéis, golondrinas errantes, no sabéis, que tengo el alma enferma porque no puedo irme volando yo también? ¡Golondrinas, llegaos! ¡Golondrinas, venid! ¡Venid primaverales! ¡Con las alas de luto llegaos hasta mí! ¡Venid! ¡Llevadme pronto a correr el albur!... ¡Qué lástima, pequeñas, que no tengáis las alas tejidas en azul!


Poemas -Octavio Paz-


Octavio Paz

Dos cuerpos


Dos cuerpos frente a frente son a veces dos olas y la noche es océano. Dos cuerpos frente a frente son a veces dos piedras y la noche desierto. Dos cuerpos frente a frente son a veces raíces en la noche enlazadas. Dos cuerpos frente a frente son a veces navajas y la noche relámpago. Dos cuerpos frente a frente son dos astros que caen en un cielo vacío.


El pájaro


Un silencio de aire, luz y cielo. En el silencio transparente el día reposaba: la transparencia del espacio era la transparencia del silencio. La inmóvil luz del cielo sosegaba el crecimiento de las yerbas. Los bichos de la tierra, entre las piedras, bajo la luz idéntica, eran piedras. El tiempo en el minuto se saciaba. En la quietud absorta se consumaba el mediodía. Y un pájaro cantó, delgada flecha. Pecho de plata herido vibró el cielo, se movieron las hojas, las yerbas despertaron... Y sentí que la muerte era una flecha que no se sabe quién dispara y en un abrir los ojos nos morimos.


Escrito con tinta verde


La tinta verde crea jardines, selvas, prados, follajes donde cantan las letras, palabras que son árboles, frases que son verdes constelaciones. Deja que mis palabras, oh blanca, desciendan y te cubran como una lluvia de hojas a un campo de nieve, como la yedra a la estatua, como la tinta a esta página. Brazos, cintura, cuello, senos, la frente pura como el mar, la nuca de bosque en otoño, los dientes que muerden una brizna de yerba. Tu cuerpo se constela de signos verdes como el cuerpo del árbol de renuevos. No te importe tanta pequeña cicatriz luminosa: mira al cielo y su verde tatuaje de estrellas.

Poemas -Sor Juana Inés de la Cruz-


Sor Juana Inés de la Cruz

La Sentencia del Justo


Firma Pilatos la que juzga ajena Sentencia, y es la suya. ¡Oh caso fuerte!¿Quién creerá que firmando ajena muerte el mismo juez en ella se condena?La ambición de sí tanto le enajenaQue con el vil temor ciego no advierteQue carga sobre sí la infausta suerte,Quien al Justo sentencia a injusta pena.Jueces del mundo, detened la mano,Aún no firméis, mirad si son violenciasLas que os pueden mover de odio inhumano;Examinad primero las conciencias,Mirad no haga el Juez recto y soberanoQue en la ajena firméis vuestras sentencias



A una Rosa


Rosa divina, que en gentil cultura Eres con tu fragante sutileza Magisterio purpúreo en la belleza,Enseñanza nevada a la hermosura.Amago de la humana arquitectura, Ejemplo de la vana gentileza, En cuyo ser unió naturalezaLa cuna alegre y triste sepultura.¡Cuán altiva en tu pompa, presumida soberbia, el riesgo de morir desdeñas, y luego desmayada y encogida. De tu caduco ser das mustias señas! Con que con docta muerte y necia vida,Viviendo engañas y muriendo enseñas.


A una Rosa


Rosa divina, que en gentil cultura Eres con tu fragante sutileza Magisterio purpúreo en la belleza, Enseñanza nevada a la hermosura. Amago de la humana arquitectura,Ejemplo de la vana gentileza, En cuyo ser unió naturalezaLa cuna alegre y triste sepultura.¡Cuán altiva en tu pompa, presumidasoberbia, el riesgo de morir desdeñas,y luego desmayada y encogida. De tu caduco ser das mustias señas! Con que con docta muerte y necia vida,Viviendo engañas y muriendo enseñas.

Poemas -José Martí-


José Martí


La Niña de Guatemala
Quiero, a la sombra de un ala, Contar este cuento en flor: La niña de Guatemala, La que se murió de amor. Eran de lirios los ramos, Y las orlas de reseda Y de jazmín: la enterramos En una caja de seda. ...Ella dio al desmemoriado Una almohadilla de olor: El volvió, volvió casado: Ella se murió de amor. Iban cargándola en andas Obispos y embajadores: Detrás iba el pueblo en tandas, Todo cargado de flores. ...Ella, por volverlo a ver, Salió a verlo al mirador: El volvió con su mujer: Ella se murió de amor. Como de bronce candente Al beso de despedida Era su frente ¡la frente Que más he amado en mi vida! ...Se entró de tarde en el río, La sacó muerta el doctor: Dicen que murió de frío: Yo sé que murió de amor. Allí, en la bóveda helada, La pusieron en dos bancos: Besé su mano afilada, Besé sus zapatos blancos. Callado, al oscurecer, Me llamó el enterrador: ¡Nunca más he vuelto a ver A la que murió de amor!

Cese, señora, el duelo...

Cese, señora, el duelo en vuestro canto, ¿Qué fuera nuestra vida sin enojos? ¡Vivir es padecer! ¡sufrir es santo! ¿Cómo fueran tan bellos vuestros ojos Si alguna vez no los mojara el llanto? Romped las cuerdas del amargo duelo. Quien sufre como vos sufrís, señora: Es más que una mujer, algo del cielo, Que de él huyó y entre nosotros mora.


¡Dolor! ¡Dolor! Eterna vida mía.

¡Dolor! ¡Dolor! eterna vida mía, Ser de mi ser, sin cuyo aliento muero! * * * Goce en buen hora espíritu mezquino Al son del baile animador, y prenda Su alma en las flores que el flotante lino De mujeres bellísimas engasta:? Goce en buen hora, y su cerebro encienda En la rojiza lumbre de la incasta Hoguera del deseo:? Yo, ?embriagado de mis penas,? me devoro, Y mis miserias lloro, Y buitre de mí mismo me levanto, Y me hiero y me curo con mi canto, Buitre a la vez que altivo Prometeo.

Poemas -Mario Benedetti-


Mario Benedetti

¿De qué se ríe?
(Seré curioso)En una exactafoto del diarioseñor ministrodel imposiblevi en pleno gozoy en plena euforiay en plena risasu rostro simpleseré curiososeñor ministrode qué se ríede qué se ríede su ventanase ve la playapero se ignoranlos cantegrilestienen sus hijosojos de mandopero otros tienenmirada tristeaquí en la callesuceden cosasque ni siquierapueden decirselos estudiantesy los obrerosponen los puntossobre las íespor eso digoseñor ministrode qué se ríede qué se ríeusté conocemejor que nadiela ley amargade estos paísesustedes duroscon nuestra gentepor qué con otrosson tan servilescómo traicionanel patrimoniomientras el gringonos cobra el triplecómo traicionanusté y los otroslos adulonesy los senilespor eso digoseñor ministrode qué se ríede qué se ríeaquí en la callesus guardias matany los que muerenson gente humildey los que quedanllorando de rabiaseguro piensanen el desquiteallá en la celdasus hombres hacensufrir al hombrey eso no sirvedespués de todousté es el palomayor de un barcoque se va a piqueseré curiososeñor ministrode qué se ríede qué se ríe.



Desaparecidos

Están en algún sitio / concertadosdesconcertados / sordosbuscándose / buscándonosbloqueados por los signos y las dudascontemplando las verjas de las plazaslos timbres de las puertas / las viejas azoteasordenando sus sueños sus olvidosquizá convalecientes de su muerte privadanadie les ha explicado con certezasi ya se fueron o si nosi son pancartas o tembloressobrevivientes o responsosven pasar árboles y pájarose ignoran a qué sombra pertenecencuando empezaron a desaparecerhace tres cinco siete ceremoniasa desaparecer como sin sangrecomo sin rostro y sin motivovieron por la ventana de su ausencialo que quedaba atrás / ese andamiajede abrazos cielo y humocuando empezaron a desaparecercomo el oasis en los espejismosa desaparecer sin últimas palabrastenían en sus manos los trocitosde cosas que queríanestán en algún sitio / nube o tumbaestán en algún sitio / estoy seguroallá en el sur del almaes posible que hayan extraviado la brújulay hoy vaguen preguntando preguntandodónde carajo queda el buen amorporque vienen del odio


Desde el alma (vals)

Hermano cuerpo estás cansadodesde el cerebro a la misericordiadel paladar al valle del deseocuando me dices / alma ayúdamesiento que me conmuevo hasta el agobioque el mismísimo aire es vulnerablehermano cuerpo has trabajadoa músculo y a estómago y a nerviosa riñones y a bronquios y a diafragmacuando me dices / alma ayúdamesé que estás condenado / eres materiay la materia tiende a desfibrarsehermano cuerpo te conoscofui huésped y anfitrión de tus doloresmodesta rampa de tu sexo ávidocuando me pides / alma ayúdamesiento que el frío me envileceque se me van la magia y la dulzurahermano cuerpo eres fugazcoyuntural efímero instantáneotras un jadeo acabarás inmovily yo que normalmente soy la vidame quedaré abrazada a tus huesitosincapaz de ser alma sin tus vísceras.



Desganas

Si cuarenta mil niños sucumben diaramenteen el purgatorio del hambre y de la sedsi la tortura de los pobres cuerposenvilece una a una a las almasy si el poder se ufana de sus cuarentenaso si los pobres de solemnidadson cada vez menos solemnes y más pobresya es bastante graveque un solo hombreo una sola mujercontemplen distraídos el horizonte neutropero en cambio es atrozsencillamente atrozsi es la humanidad la que se encoge de hombros.



Despabílate amor


Bonjour buon giorno guten morgen,despabílate amor y toma nota,sólo en el tercer mundomueren cuarenta mil niños por día,en el plácido cielo despejadoflotan los bombarderos y los buitres,cuatro millones tienen sidala codicia depila la amazonia.Buenos días good morning despabílate,en los ordenadores de la abuela ONUno caben más cadáveres de Ruandalos fundamentalistas degüellan aextranjeros,predica el papa contra los condones,Havelange estrangula a Maradonabonjour monsieur le maireforza Italia buon giornoguten morgen ernst jungeropus dei buenos díasgood morning Hiroshima,despabílate amorque el horror amanece.

Poemas -Pablo Neruda-


Poema 1


Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos, te pareces al mundo en tu actitud de entrega. Mi cuerpo de labriego salvaje te socava y hace saltar el hijo del fondo de la tierra. Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros y en mí la noche entraba su invasión poderosa. Para sobrevivirme te forjé como un arma, como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda. Pero cae la hora de la venganza, y te amo. Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme. Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia! Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste! Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia. Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso! Oscuros cauces donde la sed eterna sigue, y la fatiga sigue, y el dolor infinito.


Poema 2


Hemos perdido aun este crepúsculo. Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas mientras la noche azul caía sobre el mundo. He visto desde mi ventana la fiesta del poniente en los cerros lejanos. A veces como una moneda se encendía un pedazo de sol entre mis manos. Yo te recordaba con el alma apretada de esa tristeza que tú me conoces. Entonces, dónde estabas? Entre qué gentes? Diciendo qué palabras? Por qué se me vendrá todo el amor de golpe cuando me siento triste, y te siento lejana? Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo, y como un perro herido rodó a mis pies mi capa. Siempre, siempre te alejas en las tardes hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.


Poema 3


Casi fuera del cielo ancla entre dos montañas la mitad de la luna. Girante, errante noche, la cavadora de ojos. A ver cuántas estrellas trizadas en la charca. Hace una cruz de luto entre mis cejas, huye. Fragua de metales azules, noches de las calladas luchas, mi corazón da vueltas como un volante loco. Niña venida de tan lejos, traída de tan lejos, a veces fulgurece su mirada debajo del cielo. Quejumbre, tempestad, remolino de furia, cruza encima de mi corazón, sin detenerte. Viento de los sepulcros acarrea, destroza, dispersa tu raíz soñomlienta. Desarraiga los grandes árboles al otro lado de ella. Pero tú, clara niña, pregunta de humo, espiga. Era la que iba formando el viento con hojas iluminadas. Detrás de las montañas nocturnas, blanco lirio de incendio, ah nada puedo decir! Era hecha de todas las cosas. Ansiedad que partiste mi pecho a cuchillazos, es hora de seguir otro camino, donde ella no sonría. Tempestad que enterró las campanas, turbio revuelo de tormentas para qué tocarla ahora, para qué entristecerla. Ay seguir el camino que se aleja de todo, donde no esté atajando la angustia, la muerte, el invierno, con sus ojos abiertos entre el rocío.


Poema 4


Para mi corazón basta tu pecho, para tu libertad bastan mis alas. Desde mi boca llegará hasta el cielo lo que estaba dormido sobre tu alma. Es en ti la ilusión de cada día. Llegas como el rocío a las corolas. Socavas el horizonte con tu ausencia. Eternamente en fuga como la ola. He dicho que cantabas en el viento como los pinos y como los mástiles. Como ellos eres alta y taciturna. Y entristeces de pronto, como un viaje. Acogedora como un viejo camino. Te pueblan ecos y voces nostálgicas. Yo desperté y a veces emigran y huyen pájaros que dormían en tu alma.

Poema 5


He ido marcando con cruces de fuego el atlas blanco de tu cuerpo. Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose. En ti, detrás de ti, temerosa, sedienta. Historias que contarte a la orilla del crepúsculo, muñeca triste y dulce, para que no estuvieras triste. Un cisne, un árbol, algo lejano y alegre. El tiempo de las uvas, el tiempo maduro y frutal. Yo que viví en un puerto desde donde te amaba. La soledad cruzada de sueño y de silencio. Acorralado entre el mar y la tristeza. Callado, delirante, entre dos gondoleros inmóviles. Entre los labios y la voz, algo se va muriendo. Algo con alas de pájaro, algo de angustia y de olvido. Así como las redes no retienen el agua. Muñeca mía, apenas quedan gotas temblando. Sin embargo, algo canta entre estas palabras fugaces. Algo canta, algo sube hasta mi ávida boca. Oh poder celebrarte con todas las palabras de alegría. Cantar, arder, huir, como un campanario en las manos de un loco. Triste ternura mía, qué te haces de repente? Cuando he llegado al vértice más atrevido y frío mi corazón se cierra como una flor nocturna.